Tratamiento que consiste en una exfoliación corporal a base de sales y aceites esenciales. Estas sales hacen un arrastre de toxinas y células muertas, mientras que, al mismo tiempo, los aceites esenciales penetran en la piel, haciendo que los principios activos cumplan su debida función, bien sea hidratar, reafirmar, etc.

Después de esta exfoliación procederemos a realizar su correspondiente hidratación con una crema o serum; por lo que reestructuramos el pH de la piel devolviéndolo a su estado de normalidad.

Este tratamiento puede realizarse cada 28-40 días, que es el tiempo que tarda en regenerarse la piel.

Es recomendable hacerlo siempre antes y después del verano, puesto que el sol favorece la aparición de células muertas en la piel.

Duración del tratamiento: 45 minutos.